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Hola, Bienvenid@s a "El Rincón Encantado de Anabella".
Soy Anabella, y quiero presentaros mi Nuevo Blog dedicado a mi pasión por los "Seres Sobrenaturales", en especial " Los Vampiros" y las "Hadas", (entre otros muchos personajes) , espero que lo encontreis interesante y me visiteis con mucha frecuencia.
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Holaaa!!..Bienvenid@s a "El Rincón Encantado de Anabella"... Muy pronto, podréis disfrutar de nuevas entradas con imágenes de Hadas. Góticas. Y Fantasía. Gracias!!.

lunes, 2 de septiembre de 2013

*Siempre es de Noche* (capítulo 15)

Hola a tod@s!!, aqui os dejo el capítulo
Nº 15 y último... del Fic de *NinaNina*


Espero que os haya gustado la historia...es...
 Simplemente Preciosa!!!


*Siempre es de Noche*

CAPITULO 15: Damon y Elena

Tres meses habían pasado desde que Damon le propuso matrimonio y Elena todavía sonreía emocionada al recordar ese momento, lucia su anillo de compromiso orgullosa antes todos ya que muy pronto seria la señora de Salvatore.


25 de diciembre, 12:15 am

-Cásate conmigo Elena – dijo Damon muy seguro de lo que decía haciendo que Elena sintiera desvanecerse.

Trataba de articular palabra pero simplemente no podía, la emoción era tal que sus piernas comenzaban a traicionarla y de no ser porque Damon la sostenía seguro y caía al piso.

“Di algo Elena…sabes que lo quieres” eran algunos de sus pensamientos “Si, de que si…por Dios Elena di algo”

A unos cuantos metros se podía escuchar las voces y la suave música que provenía de la carpa donde se desarrollaba la velada navideña, solamente la fría noche era testigo del momento decisivo en la vida de ambos, todo dependía de su respuesta

-Si – contesto por fin

-¿Si? – pregunto Damon con sus ojos muy abiertos y aliviado al escucharla después de unos eternos segundos de silencio.

-Claro que quiero casarme contigo, si, mil veces si


Y así fue, ahora pasaban los días, horas, minutos y segundos para que llegara el día “Delena” como Caroline le llamaba al día de la boda.

Caroline como madrina de bodas de Elena se metió muy bien en su papel y no dejo escapar detalle alguno, hasta la pobre Jenna quien era la encargada del pastel sufría las consecuencias de una madrina obsesiva compulsiva como Caroline, Damon no se estresaba por la actitud de la madrina estrella, un simple “Lo que sea” bastaba para cerrarle la boca, era muy cómico verlos discutir.

-¡Elena sal rápido! Llevas mil horas ahí adentro ¿Qué tanto haces? – exclamo Caroline al ver que su amiga no salía del vestidor.

Elena corrió la cortina y salió del vestidor cabizbaja pero se podía ver que sonreía.

-¡Oh Dios mío Elena, estas bellísima!

-¿En serio? – Pregunto viéndose al espejo - ¿Crees que a Damon le guste?

-¿Gustarle? Ese hombre va querer comerte y arrancarte el vestido a mordidas

-¡Caroline! – reclamo Elena al ver que el comentario había sido escuchado por la dueña de la tienda

-¡Bah! Las dos sabemos que así será, aunque sería una pena que un vestido tan bonito termine hecho trizas

-Ok, ignorare lo ultimo… - dijo Elena poniendo los ojos en blanco – las imprudencias de Caroline la seguían desde que tenían seis años, ya eran parte de su día a día.

-Ese vestido es divino amiga, ya te veo con el peinado, el velo, el maquillaje…!el ramo!

 Muy linda Elena en serio.

La dueña de la tienda, la señora Fell se acerco a ellas con su característico andar elegante.

-¿Te gusta Elena? – pregunto Fell acomodándose sus anteojos y chequeando detalles del vestido blanco, sencillo pero hermoso que lucía Elena, las cientos de piedras de swarovsky que lo adornaban le daban un toque sofisticado y qué decir del precio...Damon personalmente había pagado por él ya que quería lo mejor para su futura esposa.

-Esta hermoso señora Fell – dijo Elena girándose un poco para verse de perfil  - me encanta

-Me parece mentira que estés aquí tallándote tu vestido de bodas Elena, si hace poco eras una niña que jugaba en el patio de la casa mientras tu mama y yo tomábamos el té

-Mi madre siempre quiso que me casara de blanco – dijo Elena con ojos brillosos al hablar de sus padres – y mi padre con entregarme en el altar.

La señora Fell puso su mano sobre su hombro y Caroline la tomo del brazo para que sintiera su apoyo.

-Los dos estarían orgullosos de ver la mujer en la que te has convertido, mírate, a punto de casarte…sonríe Elena, tienes motivos para hacerlo

-Si señora Fell, tengo mucho por lo cual sonreír – contesto.


Después de recoger el vestido pasaron al Bakery para ver lo del pastel y de paso se quedaron a tomar un café ya que Elena estaba a punto de un colapso de nervios al pensar que solo faltaban horas para el matrimonio.

Todo estaba casi listo, la carpa blanca utilizada en las fiestas navideñas así como la base de madera cubriría de nuevo el jardín de la casa.

Giuseppe se había movilizado a Chicago para traer personalmente a la banda que tocaría durante la boda, Giuseppe era uno de los más activos  de todos y se le notaba a metros que le emocionaba ver a la que fuera hija de sus mejores amigos con su hijo Damon, jamás se le cruzo por la cabeza que ellos dos terminarían enamorándose y de una forma tan bonita como lo hicieron.

Giuseppe era feliz ayudando en lo que pudiera con los preparativos ya que era su único hijo el que se casaba y quería que todo saliera bien.

Así que se puso manos a la obra con lo que estuviera a su alcance.

En cuanto a las flores y centros de mesa la encargada fue Liz quien estuvo al pendiente todo el tiempo y había exigido a la floristería que llegaran muy temprano en la mañana para acomodarlas y que estuvieran frescas y listas para las 10:00 am que era la hora de la ceremonia, la cual iba a ser presidida por el ministro Sebastian Lockwood un viejo amigo de la familia quien también había casado a Jenna y Alaric hace años.

Eran alrededor de cien personas las que estaban invitadas a la boda, Damon había leído la lista y se dio cuenta que solo conocía a un poco más de la mitad pero eso no le importaba ya que así mas gente seria testigo de su enlace con Elena.

Entre esos invitados figuraba el nombre de Stefan Salvatore a quien Giuseppe había incluido en la lista por tratarse de su sobrino, Damon no reclamo ya que para él Stefan no era una amenaza es mas disfrutaría ver su cara cuando lo viera del brazo de Elena.
Todo estaba listo ya solo era cuestión de esperar.


Elena entro a la casa y se aseguro que no hubiera nadie cerca especialmente Damon ya que traía su vestido.

-Hasta que llegas – dijo Damon saliendo de la cocina con un helado de naranja en la mano.

-¡No mires! – exclamo Elena dándose vuelta para ocultar la bolsa que traía en las manos.

-¿Qué? ¿Por qué? – pregunto alzando una ceja sin dejar de mirar

-Es mi vestido y no quiero que lo veas

-Pero si está en una bolsa negra, no se ve nada

-Aun así – encogió sus hombros y a medida que Damon se acercaba ella daba dos pasos atrás

-Vas a dejarme con ganas de un beso ¿Le vas a negar ese derecho a tu prometido? – la halo hacia él y beso su boca

-Damon pórtate bien – susurro Elena al sentir sus fríos labios con sabor a naranja y su mano al final de su espalda

-Solo un poco ¿Si? – paso su nariz por su cuello para sentir su olor

-Dejemos algo para mañana ¿Si? – se escurrió de su agarre delicadamente no sin antes dejar un rápido beso en los labios.

A regañadientes la dejo ir, habían hecho una promesa y era que esperarían hasta la noche de bodas para intimar…y se le estaba haciendo muy difícil ya que el cuerpo de Elena era una adicción para él, pero aguantaría, solo restaban horas para unirse a ella para siempre.

-Ok – contesto Damon  - ve a guardar tu vestido y luego regresas para cenar, mi padre y Jeremy bajaran en un momento.

Después de la cena Damon acompaño a Elena a su habitación.

-Ha sido un día muy largo amor, descansa para que mañana estés lista para ser mi esposa – le dijo en la puerta.

-Estoy lista desde hace mucho Damon, espero que no te arrepientas durante la noche
-Jamás – le contesto besando su boca – descansa preciosa, necesitaras fuerzas para mañana – le dijo con un gesto pícaro en el rostro y sonriendo de lado, Elena le devolvió la sonrisa.

-Buenas noches Damon.

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Una docena de personas entraban y salían de la casa Salvatore desde tempranas horas preparando todo para la boda, el altar donde el ministro Lockwood los casaría estaba listo y el jardín no podía estar más bonito adornado por las flores preferidas de Elena, los lirios blancos.

-Eso debe ir afuera Jeremy quítalo de aquí – dijo Caroline saliendo por la puerta de vidrio que daba al jardín, llevaba una libreta y un lápiz en la mano para tachar las cosas ya hechas en el día.

-Es la quinta vez que me lo dices – se quejo Jeremy

-Eso te pasa por no haberlo hecho a la primera…ah y apresúrate que luego tienes que ir a cambiarte y hacer algo con ese pelo que tienes.

-En serio Caroline pobre del que se case contigo – se burlo Jeremy

-Muy gracioso, no te doy lo que te mereces porque tengo cosas por revisar – miro su reloj y vio que faltaban cuarenta minutos para el inicio de la ceremonia – ok, es hora de cambiar a la novia ¿La has visto?

-No desde ayer, supongo que estará en su habitación comiéndose las uñas
-Iré a buscarla, la peluquera y la maquillista estarán aquí en cualquier momento ¡Este es un día de locos! ¡Elena!

Pero Elena no estaba, Damon la había sacado de la casa sin que nadie se diera cuenta y la llevo a la vieja casa del lago, específicamente al muelle.

-Esto se llama secuestro – dijo Elena sentándose a la orilla del muelle

-Si te hubiera traído en contra de tu voluntad fuera un secuestro pero tú has sido muy colaboradora en venir hasta acá

-Bueno, la verdad es que necesitaba un respiro de Caroline, puede llegar a ser un “poquito” intensa – Damon soltó una carcajada, ella se unió a sus risas y se pego a él  - cuéntame ¿Qué hacemos aquí?

-Te traje a este lugar porque fue aquí donde me di cuenta que estaba enamorado de ti ¿Recuerdas ese día?

-Lo recuerdo – dijo recostando su cabeza en su brazo – pasaron algunas cosas ese día – suspiro - te describí el paisaje… me sonroje al verte a esos ojos tan lindos que tienes… cuestionaste el porqué de mis atenciones para contigo…sentí frio y tomaste mis manos entre las tuyas para calentarlas y de ahí no tuve más dudas de que sentía algo muy fuerte por ti y tuve miedo ¿Sabes? no sabía si podía tenerte

-Es interesante saber que los dos dudábamos y no sabíamos qué hacer con lo que sentíamos…y míranos ahora – dijo tomando su mano entre la suya – estamos a punto de casarnos ¿Estás segura de querer casarte conmigo? – pregunto sonriendo de lado – estas a tiempo de arrepentirte.

-Ya te deshiciste del odioso timbre así que eso garantiza que lo haga – bromeo Elena - ¿Cómo preguntas eso? Muero por unirme a ti para toda la vida.

-¿Para toda la vida eh? Dicen que nada es para siempre

-¿Ah sí? Pues demostremos que se equivocan

 Después de unos minutos de disfrutar el paisaje juntos Elena miro su reloj y se dio cuenta de la hora que era, Caroline iba a matarla

-Tenemos que irnos – dijo poniéndose de pie, Damon la siguio – ya debieron  darse cuenta que no estamos y tengo que ir a arreglarme

-¿Estas lista? – pregunto Damon pasando su mano a lo largo de su cabello

-Lo estoy.


En cuanto Elena cruzo la puerta Caroline fue hacia ella, un regaño seguro estaba por venir.

-¡Por Dios Elena! ¿Dónde estabas metida? Lina y Teresa están esperándote en tu habitación…! Tu tienes la culpa! – reclamo señalando a Damon

-Lo que sea Caroline – contesto él despreocupadamente

-Ya tranquilos los dos – dijo Elena - ya estamos aquí, vamos Caroline.

Los minutos pasaban y el momento se acercaba, los invitados habían llegado y estaban en sus lugares a la espera de la novia mientras los músicos tocaban una pieza para ambientar el lugar.

La habitación de Elena era un caos, Caroline daba órdenes por doquier y parecía que le daría algo en cualquier momento.

-Relájate Caroline, parece que eres tú la que se casa y no Elena – dijo Gema, una de las madrinas del cortejo y también colega de Elena en el hospital  quien en ese momento ponía el velo sobre la cabeza de la novia.

-¿Relajarme? ¿En serio Gema? Si todos siguieran mis indicaciones todo sería perfecto ¡Pero no es así!

-Oye Elena – comento Larissa, otra de las madrinas – ¿Ya tienes las prendas vieja, azul, prestada y nueva?

-¡Ah tienes razón lo olvidaba! En mi tocador hay una liga azul claro tráemela por favor, me la pondré de inmediato.

-No te muevas Elena – reclamo Gema quien seguía intentando fijar el velo en su media cola.

-¡Lo siento Gema!

-¿Y lo nuevo? – continuo Larissa llevando la liga y levantando el vestido de Elena para ayudarle a ponérsela.

-Mi ropa interior – dijo sonrojándose y haciendo que las presentes comenzaran a reír y a hacer bromas.

-Ok, entonces ya estas, los pendientes que eran de Isobel es lo viejo y la peineta que llevas en el pelo es mía, ahí tienes lo prestado…! Estas lista Elena!

 Jeremy dio dos golpes a la puerta de la habitación y todas adentro  terminaron de retocarse, el chico se quedo anonadado de ver lo hermosa que se miraba su hermana.

-Estas preciosa Elena

-Gracias Jeremy – dejo escapar un suspiro - ¿Ya es hora?

-Es hora – contesto Jeremy.

Él sería el encargado de caminar junto a ella y de entregarla en el altar.

Las madrinas, incluida Caroline, salieron de la habitación para tomar posiciones en el lugar de la ceremonia.

-Ok – tomo su ramo de flores de la mesa y suspiro – vamos

El jardín estaba lleno, los invitados se pusieron de pie cuando la vieron llegar y la marcha nupcial tocada por violines comenzó a sonar.

Caminaron a buen ritmo hasta llegar al altar mientras la gente admiraba lo linda que se miraba Elena, Damon la esperaba impaciente junto a su padrino de bodas, su amigo Alaric, su ceja levantada le daba un toque de seriedad pero en realidad estaba extasiado al ver lo hermosa que se veía Elena en ese vestido blanco y con su cabello finamente arreglado en una media cola, su cabello caía en largos rizos sobre sus hombros…simplemente hermosa.

Jeremy entrego a su hermana al brazo de Damon y se hizo a un lado dejando a los novios admirarse el uno al otro, Elena quedo sin aliento al ver a Damon en su elegante traje negro y corbata color plata…demasiado perfecto. Y así la ceremonia comenzó.

El momento de leer los votos llego y cada uno expreso lo que sentía.

-Ambos escogimos juntar nuestras vidas. Yo Elena, me entrego a ti Damon sabiendo que la magia de nuestro amor es caminar juntos, en la prosperidad y en la  adversidad.

Yo quiero ser tu compañera y que tú seas mi compañero todos los días de mi vida.

-Nos enamoramos y pasamos a ser novios, de novios pasaremos a ser marido y mujer. Hoy de “yo” seremos nosotros. Elena, toma mis manos como símbolo de unión de nuestras vidas hasta la eternidad. He venido hasta aquí para unirme a ti, y así unidos partiremos cuando Dios lo designe.

Los ojos de ambos brillaban de emoción al pronunciar sus votos, los labios de Elena temblaban y Damon apretaba su mano como diciéndole “Estoy aquí”… estaba pasando y no podían contener la alegría de saber que se unirían para toda la vida.

-Mi vida se volvió centro de la tuya. Mi vida no es nada si no estás conmigo. Damon, quédate siempre a mi lado, se mi amigo fiel, mi amante, mi confidente. Yo seré tu compañera incondicional por todos los días de tu vida

-Nos es casualidad que nos hayamos conocido, no es casualidad que nos hayamos amado, creo que este gran amor que siento tampoco es casualidad, es fruto de nuestra amistad, de querer vivir y de querer compartirlo todo juntos .Elena, ahora que estamos aquí, quiero  comprometerme a ser tu compañero fiel, tu amigo incondicional, y tu amante eterno, construiremos nuestro destino, porque sé que tanto tú como yo sabemos que juntos somos mejor que separados.

El ministro Lockwood se aclaro la garganta y prosiguió la ceremonia con la imposición de anillos para luego decir:

-Por el poder que me otorga la ley yo los declaro marido y mujer.

Los aplausos no se hicieron esperar al ver el sello de su amor con un beso.

-Estamos casados, eres mía ahora señora Salvatore - susurro Damon en su oído

-Siempre he sido tuya – sonrió ella sin dejar de mirarlo –…y me encanta como se escucha mi nuevo nombre.


Durante la recepción y después de bailar su primera pieza como esposos Damon y Elena recorrieron cada una de las mesas para saludar y tomarse fotos con los invitados.

En una de las mesas estaban las compañeras de secundaria de Elena y se emociono al verlas.

-¡Chicas ahí están!...Damon te presento a mis amigas de la secundaria, ella es Lau – dijo Elena señalando a la chica de ojos claros que estaba sentada al otro extremo de la mesa – es escritora y una de las mejores

-No es para tanto Elena – dijo la chica en cuestión

-Es la verdad, tienes que leer sus historias – Elena continuo la presentación – Ah mira amor, ella es Irati, ella fue mi compañera en el equipo de porristas, era la capitana.

-Mira que tuve que casarme contigo para darme cuenta que fuiste porrista – dijo Damon levantando una ceja

-Elena era de las mejores, hacíamos buen equipo amiga – dijo Irati chocando su mano con la de Elena emocionada al recordar esos momentos.

-Díganme algo ¿Es posible sentir celos por miradas inapropiadas hacia mi esposa en ese tiempo?

Las chicas rieron por el comentario y por la manera en que lo había dicho, se dieron cuenta de lo afortunada que era Elena de haber encontrado un hombre como Damon.

-Un gusto de conocerlas chicas – dijo Damon – toda amiga de mi esposa es amiga mía también.

Siguieron caminando por las mesas cuando Damon sintió dos toques en su hombro y se giro a ver quién era.

-¡Syl!  ¡Noe!– Exclamo Damon al ver a sus amigas – pensé que no vendrían

-Nuestro vuelo se retraso y llegamos algo tarde pero seguro, no íbamos a perder la oportunidad de felicitarte, casarte no es algo de todos los días – una de las chicas lo abrazo haciendo que Elena se volteara

-Elena, ella es Syl y su hermana Noe, fuimos compañeros de universidad y también trabajaron conmigo en los inicios de la constructora, con ellas pasamos muchas penurias para levantar Salvatore Inc. - Chicas ella es Elena, mi esposa

- Es un placer conocerlas – dijo Elena estrechando su mano para saludarlas, gracias por estar aquí hoy

-El gusto es nuestro Elena – contesto Noe - No me lo perdería por nada, te ves radiante en ese vestido y déjame decirte que te llevas un gran hombre contigo Elena, mis más sinceros deseos para los dos.

-Gracias – contestaron al tiempo ambos – disfruten de la recepción ya saben que están en su casa…el bar está lleno Syl – dijo Damon alzando una ceja – está esperando por ti

-No cambias Damon en serio – contesto la aludida y luego junto a su hermana buscaron sus lugares para sentarse.


-Quiero irme ya de aquí – susurro Damon al oído de Elena – muero por estar contigo a solas

-Tenemos invitados por atender amor, recuerda que el que es paciente obtiene recompensa.

Damon se mordió el labio al imaginar que sorpresa le tendría su ahora esposa, la expresión que leyó en su cara le dijo que algo interesante ocurriría en su primera noche de casados.

Llegaron a la mesa donde se encontraban algunos miembros de la familia Salvatore que habían viajado desde Italia para asistir a la boda.

Entre ellos estaba su prima María Salvatore y su esposo Elijah quienes tenían un par de años que habían dejado Mystic Falls para fijar su residencia en Florencia.

-¡Hey primo! – Exclamo María – tú si sabes cómo hacer una fiesta, la hemos pasado muy bien y eso que recién empieza ¿Cierto Elijah?

-Totalmente, los Salvatore siempre se han caracterizado por lo elegante y distinguido de sus recepciones y esta no es la excepción

-Me da gusto que lo disfruten y que la familia este reunida otra vez aunque sea por pocos días, es bueno verlos chicos.

-¡Ah se me olvidaba! – dijo María alzando su copa de champaña – Bienvenida a la familia Elena

-Gracias María – contesto Elena aferrándose al brazo de Damon sin dejar de mirarlo y sintiendo un mariposeo por todo el cuerpo, ahora era ella la que quería dejar la fiesta para estar a solas con él.


Mientras caminaban por cada una de las mesas saludando a los invitados Damon se veía orgulloso al presumir a Elena ante todos recordándoles nuevamente que era suya y solamente suya.

Y Stefan era testigo silencioso de ello al ver como se paseaban alegremente por el lugar, irradiando felicidad y amor. Sintiendo rabia consigo mismo de que ese que ahora estaba con Elena hubiera podido ser él, se quedo apoyado en el bar con un trago de bourbon en la mano viendo como la mujer que pudo tener era ahora la esposa de su primo.

La tradicional lanzada del ramo se llevo a cabo justo después que la banda dejara de tocar y anunciaran a todas las solteras presentes que se reunieran en medio de la pista.

La afortunada fue Gema, la amiga de Elena, quien no tuvo que mover un dedo porque el ramo fue directo a sus manos, y según la tradición quienes agarran tanto el ramo como la liga están destinados a estar juntos…se fue de espaldas cuando vio que el pesado y arrogante ex novio de Elena jugueteaba con la liga en su mano mientras bebía en el bar. Ni en sus peores pesadillas se veía saliendo a la esquina con él, por muy doctor que fuera.

Todo estaba bien, la gente había invadido la pista de baile y comenzaban a moverse al ritmo de la buena música, Damon y Elena se escabulleron sin que nadie se diera cuenta dejando a todos disfrutando de la fiesta.

Se cambiaron de ropa por una mas casual, cogieron sus maletas y se marcharon en el audi que recién habían adquirido llegando a Chicago en menos de una hora…

llevaban algo de prisa. Se hospedaron en el mismo hotel donde se habían quedado hace un tiempo y la suite presidencial los esperaba.

Entraron dejando las maletas en la sala, Elena quedo admirada de la hermosa decoración del lugar, velas rojas encendidas que desprendían un suave olor a canela y a manzana, cojines rojos y cremas sobre la suave alfombra y en una pequeña mesa una botella de champaña y dos copas.

-Ven – dijo él llevando de la mano a su esposa e invitándola a sentarse sobre la alfombra - ¿Te gusta?

-Me encanta Damon, esto es muy romántico y acogedor

-Me alegra que te guste amor, me encanta complacerte – sirvió la champaña entregándole una copa a Elena

-¿Crees que la fiesta haya terminado?

-No lo creo, mi familia es muy fiestera y cuando se reúnen no paran así que es muy posible que amanezcan ahí mientras nosotros estaremos viajando a Paris disfrutando nuestra luna de miel.

-Lo hicimos – dijo Elena – estamos casados

-Así es – contesto él – y no tienes idea de lo feliz que eso me hace, desde que entraste sin tocar a mi habitación esa primera noche supe que cambiarias mi mundo ¿Y míranos ahora?... ¿Te asusta lo que pudiera venir?

- Tenemos trabajo, salud y sobre todo nos tenemos a nosotros ¿Por qué habría de temer?

-Me encanta oírte decir eso – se desabotono la camisa quedando con el pecho medio descubierto, Elena comenzó a sentir un agradable cosquilleo en el cuerpo al ver lo que asomaba por la camisa de Damon.

-¿Te he dicho que te amo? – pregunto Elena con mirada tierna al admirar a su hombre mientras se pasaba una mano despeinando su pelo color azabache.

-Muchas veces y es algo de lo que nunca me aburriré de escuchar de tu boca
Damon noto un leve temblor en la copa de Elena  y se dio cuenta que era la mano de ella la que temblaba.

-¿Te pasa algo amor? – pregunto con angustia y dejando su copa sobre la mesa.

-No es nada, es que por alguna razón estoy nerviosa

-¿Nerviosa? ¿De qué?

-De esto – recorrió la vista por todo el interior de la sala - …por esta noche, sé que es ridículo porque hemos estado juntos antes pero no sé porque me siento así

El rostro de Damon se relajo asomando una sonrisa de lado, a Elena le encantaba esa sonrisa y más si a eso le sumaba la intensa mirada que tenía en ese momento era para derretirse.

-Supongo que es el hecho de que eres mi esposo ahora… – continuo Elena - ¡Uh no me hagas caso! Ya ni sé lo que digo

Damon la acostó delicadamente sobre los cojines desparramados por la alfombra y la miro fijamente a los ojos. El corazón de Elena estaba a punto de salírsele del pecho así que Damon puso su mano en ella para sentir y calmar los rápidos latidos de su esposa mientras recorría con su nariz el hueco de su cuello embriagándose de su perfume y sintiendo el deseo insaciable que sentía por ella llenar todo su cuerpo.

-No se preocupe señora Salvatore, esta es la primera noche de muchas y  tenemos toda una vida por delante para acostumbrarnos – le susurro entre su boca entreabierta para luego besar sus labios suavemente.

Elena acaricio su cara fijándose específicamente en sus ojos, aquellos que por un tiempo se habían negado a ver la luz, pero que ahora la miraban y la traspasaban sin que ella pudiera resistirse a ellos, estaba en el lugar correcto y no tenia duda de ello, se pertenecían.

-Te amo Damon – dijo sin dejar de mirarlo extasiada por el sentimiento que la invadía, segura de que en sus brazos siempre encontraría lo que necesitara.

-Y yo a ti hermosa mía.


 “Llegaste a mí en los momentos más oscuros de mi existencia…llenaste de luz y de paz mi alma torturada…me enamore de ti sin siquiera verte ya que fue tu corazón el que me cautivo…luego mis ojos tuvieron el placer de deleitarse en la perfección de tu rostro y en las finas y delicadas líneas de tu cuerpo…mis ojos se acostumbraron a ti solamente, hermosa como te imagine…y ahora eres completamente mía, mi amada Elena”

EPÍLOGO

Cinco años después…

 Hace cinco años ya que cada uno vivía su vida por aparte sin siquiera saber que el destino se encargaría de unirlos para siempre, ahora Damon y Elena estaban casados y vivían felizmente en su casa de Mystic Falls junto a sus tres hijos, John de cuatro años quien tenía el cabello negro como el azabache y los ojos azules de su padre, Marie de dos que también tenía los rasgos y color de ojos de su papá pero al contrario de su hermano tenía el cabello castaño como el de Elena y el pequeño Damon de apenas seis meses de edad.

Los tres habían nacido sanos y sin complicaciones, Elena le había dicho en el hospital a Damon que la fábrica de bebes estaba clausurada después de nacer el pequeño Damon a lo que el señor Salvatore respondió “Eso está por verse cielo” haciendo que Elena pusiera los ojos en blanco y pensar “Claro, como no eres tu el que los tiene”

Como dueño de Salvatore Inc. Damon había construido en tres meses lo que ahora era su hogar, una casa de dos plantas ubicada en terreno de los Salvatore a unos cien metros de la mansión de Giuseppe, tanto Elena como Damon no querían alejarse demasiado ya que al mudarse Giuseppe quedo triste y también porque querían que él compartiera el mayor tiempo posible con sus nietos.

Era común verlo tirado sobre el pasto del jardín jugando con Johnny y con Marie, se convertía en un niño mas.

Elena seguía trabajando en el hospital de Mystic Falls, ahora era la jefe de enfermeras, cargo que se había ganado a pulso. Pero sus nuevas obligaciones laborales no le impedían cuidar y pasar tiempo con sus hijos que era lo que más disfrutaba, además de la compañía de su esposo.

En cuanto a Damon, viajaba todos los días a Chicago y regresaba antes de las cuatro a casa, como su propio jefe se daba el lujo de salir a la hora que quisiera del trabajo, en su constructora tenia gente de su entera confianza como la ahora ingeniera Anna y Mason Lockwood quienes sabían perfectamente el manejo de la constructora, manteniendo la calidad y el liderazgo que le caracterizaba.

Para Damon lo mejor era llegar a casa y ver como Johnny corría a su encuentro y a Marie tomar su biberón en el sofá, mientras que el pequeño Damon jugaba con sus pies dentro de la cuna.

La casa era muy grande y sobraba espacio para que ellos se sintieran libres y cómodos de recorrerla a su antojo.

 Cosas interesantes habían pasado en Mystic Falls en esos cinco años, como el repentino compromiso de Caroline con Matt Donovan, al principio se creyó que podría estar embarazada por lo inesperado del suceso pero en realidad era que ellos llevaban tiempo saliendo y sintieron que era tiempo de algo formal ¿Y qué más formal que un compromiso matrimonial? A Liz casi le da un infarto cuando Matt llego a su casa a pedir la mano de su hija ¿Pero qué podía hacer ella? No podía negarse al ver a Caroline tan feliz.

Se casaron un 10 de diciembre.

En cuanto a Jeremy, se gano una beca en la universidad de New York, se había fascinado con la ingeniería al conocer la constructora de su cuñado así que decidió ser un ingeniero. Visitaba Mystic Falls en verano y en navidad.


Era junio y el cumpleaños número tres de Marie se celebraba en los jardines de la casa, Elena caminaba detrás del inquieto Johnny.

-¡Johnny ven acá! – grito Elena al ver que el niño salía en veloz carrera por el jardín
-Déjalo – dijo Damon apoyándose en el marco de la puerta que daba al patio trasero – si se cae se pondrá de pie, se sacudirá el trasero y volverá a correr

-De mi padre solo tiene el nombre porque lo demás es idéntico a ti, Giuseppe dice que eras muy travieso de pequeño y mira que tu hijo salió igual…! Johnny no toques eso!

 - Elena salió detrás del niño para evitar que se espinara con las rosas.

Alice, la niñera, salió al jardín con el pequeño Damon en brazos.

-Ahí está mi bebe hermoso – dijo tomando al niño en brazos - ¿Dónde está Marie? – le pregunto a Alice

-El señor Giuseppe esta con ella y con los Saltzman en la sala

-¿Ya están aquí? – la chica asintió – ok, voy a saludarlos…Alice ayuda a Elena con Johnny ¿sí?  - dijo Damon sonriendo al ver como Elena lidiaba con el travieso niño

-Claro que sí señor.

Siempre en el amplio jardín de la casa, Damon y Elena compartían con  sus allegados, Caroline y Matt conversaban amenamente con Giuseppe y Liz en una mesa, mientras que las amigas de Elena, entre ellas Gema, estaban atentas de sus hijos mientras estos jugaban en los columpios del jardín.

 Alaric y Jenna se remiraban en su hija Sofía, después de tanto tiempo tratando de concebir por fin hace cuatro años su deseo se había cumplido.

-Mira que lindos juegan – dijo Jenna viendo como Johnny y Sofía caminaban uno detrás del otro alrededor de la fuente que estaba en medio del patio – Johnny está muy grande ya Elena

-¡Y muy travieso! – exclamo Elena riendo – no te imaginas Jenna, la pobre de Alice pasa del pelo, él corre, se tira al piso, juega, mira la televisión, se pone de pie…!ah! ¿Qué no hace esa criatura? ¿Sabes que hizo ayer? Rayo la pared de nuestra habitación con crayolas

Damon solo sonreía al escuchar las “hazañas” de su primogénito ya que él había sido igual de pequeño.

Siguieron la conversación donde los hijos eran el tema central.

Damon recibió una llamada a su celular y respondió de inmediato.

-Hey ¿Cómo estás?...un momento, no me digas que no vendrás porque…ah perfecto, solo toca el timbre y alguien abrirá, ya conoces el camino al jardín así que ven ¿Ok?

-¿Quién era? – pregunto Elena acomodando al bebe en sus piernas

-Amparo, está aquí en Mystic Falls

-¿Y viene para acá?

-Elena ya hablamos de eso ¿sí? Amparo es una vieja amiga de la universidad, nos graduamos juntos y nos llevamos muy bien

-Y le gustas – contesto Elena – nadie me lo saca de la cabeza, solo fíjate en como habla contigo, solo me ve y cambia totalmente como si yo le estorbara

-Ideas tuyas nada mas, recién llego de España y quiere conocer a Damon Jr.

El timbre se escucho a lo lejos y en un pestañar de ojos la visita salía al jardín.

-¿Dónde está el hombre de los ojos del millón? – dijo Amparo abriendo sus brazos hacia Damon haciendo que Elena se pusiera de pie con el bebe en brazos.

-¿Cómo estás? ¿Qué tal el viaje? – pregunto Damon respondiendo a su abrazo

-Cansado, eso de estar más de doce horas en un avión es estresante pero ya estoy aquí ¿Dónde está mi niño preferido? – Pregunto buscando a Johnny – ¿Y Marie? les traje algo que les va a gustar

-Malcrías a mis hijos

-Como si tú no lo hicieras – dijo la recién llegada tocando el brazo de Damon

Elena se unió a ellos con el bebe en sus brazos al ver el extraño acercamiento

-Hey Amparo ¿Cómo estás? – saludo Elena pegándose a su esposo y haciéndose sentir

-Hola Elena, estoy bien gracias – contesto secamente – ¡oh pero que bebe tan hermoso! – exclamo al ver al niño  - pero mira que cosita tan linda…!oh me encanta!

 Se parece a Johnny solo que no tiene tu color de ojos – dijo apesarada haciendo que Elena pusiera los ojos en blanco, siempre era lo mismo cuando Amparo llegaba, minimizaba todo lo que a ella se refiriera.

-Cárgalo si quieres – dijo Elena para ser amable

-Dame acá  - contesto mientras cargaba al niño

En ese momento Alice llamo a Elena y esta tuvo que ir a chequear quien sabe que cosas estaba haciendo Johnny y a buscar a Marie para partir la torta de cumpleaños.

-No agites así al niño – le advirtió Damon al ver que lo sacudía de un lado a otro mientras el niño se carcajeaba

-Está bien – contesto ella dándole al pequeño Damon – eras más divertido antes, pero claro ahora eres todo un señor.

En cuanto Damon tuvo al niño en sus brazos este vomito en su camiseta nueva

-Te lo dije – dijo Damon alzando una ceja


Antes de que partieran la torta y le cantaran a Marie, Damon fue a su habitación a cambiarse la camiseta que su hijo había “bautizado”

Todos estaban alrededor de la mesa donde estaba el pastel con tres velitas en el centro.

-¿Y Damon? – pregunto Elena a Giuseppe quien estaba junto a la cumpleañera

-Dijo que ya venía – contesto – creo que iba al baño, Damon Jr. le vomito encima – Elena sonrió con burla al escuchar eso.

-Gema – dijo Elena al acordarse de que algo le faltaba - ¿Puedes traerme la cámara por favor? no quiero despegarme de Johnny, esta que quiere meterle los dedos al pastel de Marie

-Claro que si, solo dime donde esta – contesto la joven

- En mi habitación, ve derecho por la sala, es la tercera puerta, la cámara esta encima de la cama.

-Ok, ya regreso

Gema atravesó la sala y conto las puertas, llego a la tercera y la abrió.

-¡Oh lo siento! – exclamo la joven al ver a Damon con el torso desnudo buscando entre las gavetas, se puso roja como un tomate y cerró la puerta de golpe. Se hizo a un lado y se apoyo en la pared con las manos en el corazón que estaba a punto de salírsele “Es el esposo de tu amiga, es el esposo de tu amiga, es el esposo de tu amiga” se repetía una y otra vez. Damon solía tener ese efecto en las mujeres.

Damon abrió la puerta y salió de la habitación con la cámara en la mano.

-Me imagino que buscabas esto ¿no? – dijo entregándole la cámara en la mano

-Si…este, Elena me pidió que la llevara…no sabía que había alguien adentro por eso entre así.

-Tranquila no pasa nada, ven – le dijo Damon sonriendo de lado – Marie está esperando que le cantemos.

Cantaron, comieron pastel y departieron toda la tarde con sus familiares y amigos.

Damon y Elena no podían pedir más.

Tenían todo lo que necesitaban, y con la llegada de los hijos su amor seguia tan sólido como una roca, tenían discusiones como toda pareja pero nada que una buena, sana y madura conversación no arreglara…y paciencia, mucha paciencia.

Después de que la casa quedo vacía al irse los invitados, Damon y Elena se tiraron en la cama muertos del cansancio después del largo día.

Alice ya se había ido a su casa después de dejar a los niños en pijama así que solo la familia Salvatore Gilbert se encontraba en casa.

En la espaciosa habitación el bebe estaba dentro de su cuna jugando con los muñequitos colgados por encima de él, Marie jugaba en la alfombra con sus cubos y Johnny milagrosamente miraba de lo más tranquilo la televisión sentado en su silla de Rayo McQueen

-Ven aquí – dijo Damon quien estaba sin camisa y con su pijama a cuadros
Elena se pego a él aprovechando que los niños estaban tranquilos.

-¿Imaginaste esto? – pregunto Damon refiriéndose al entorno en que estaban – niños, juguetes tirados por toda la casa, biberones en tu mesa de noche…pañales

-Sí, desde que nos casamos supe que quería esta vida contigo y es perfecta, no la cambiaría por nada – dijo aferrándose a su cuerpo mientras él acariciaba su brazo y olía su pelo – cada día me enamoro más de ti y de nuestros hijos…los amo.

-Y yo a ustedes hermosa – beso su cabeza – ustedes son mi vida Elena y ten por seguro que nunca les faltara nada

-Lo sé amor…lo sé – dijo Elena levantando su rostro en busca de su boca dándole un suave beso en los labios, beso que se alargo por unos minutos hasta que…

-¡Mami! ¡Papi! – Grito Johnny tirándose sobre ellos en la cama - ¡miren es el Rayo McQueen!  - exclamo el niño con sus ojos azules abiertos de la emoción al ver a su personaje favorito en la televisión

-Si hijo lo veo – dijo Elena sonriendo – ven, siéntate aquí – Elena le hizo espacio para que se sentara en medio de los dos.

En eso, el pequeño comenzó a llorar desde su cuna así que Damon se puso de pie para sacarlo encontrándose con que la pequeña Marie también quería que su papá la cargara.

La escena era muy bonita y tierna, todos sobre la gran cama, Elena a un costado, Johnny en medio y Damon con el bebe sobre su pecho mientras que Marie comenzaba a dormirse sobre el hombro de su papá.

En ningún momento Damon y Elena soltaron sus manos manteniendo así su unión y cobijando a sus hijos en ella.


Ya no eran solo dos, ahora veían por tres personitas más y nunca estuvieron más felices, su historia seguiría escribiéndose a lo largo de los años y ellos se encargarían de que todo estuviera bien…todo iba a estar  bien.




FIN



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